Ayer fue un día abundante, pero me cuesta recordarlo por lo abundante que está siendo hoy. Voy a intentarlo.

Ayer fue un día abundante porque aunque me desperté por una una pesadilla horrorosa, tuve todo el apoyo que necesitaba y tuve recursos más que suficientes para recuperarme.

Porque el sol brillaba muchísimo, y me quedé disfrutando en el jardín, tomando el sol sobre mi hamaca.

Porque me bebí dos litros de té de jengibre, y me alucina que esté tan rico y sea tan sano y barato (el otro día probé la cerveza de jengibre y también me encantó)

Porque hice mi Facebook Live de celebración del día de la felicidad y me lo pasé muy bien. Porque tuvo un efecto maravilloso sobre mi y comencé a sentirme abundantemente feliz. Si te lo perdiste, aquí lo tienes «5 nuevas claves para alimentar tu felicidad»

Porque mucha gente se unió en el momento y después, y porque fue compartido por muchísima gente!

Porque Patrick me hizo la comida, y estaba deliciosa. Abundantes espaguetis con tomate y ventresca.

Porque fue un día muy productivo.

Porque al final del día fuimos a un gimnasio a probar, y disfruté de una maravillosa clase de zumba, otra de yoga y terminamos en el spa, con un jacuzzi en el exterior mirando a las estrellas. Y ya me estoy acostumbrando a ver gente en pelotas caminando por el spa, bueno… casi 😉

Me imagino que me sentí como se sienten los clientes en Vidaes, cuidada, mimada, protegida. Fue una sensación deliciosa!

Porque fuimos en bici Patrick y yo y fue un camino abundantemente divertido.

Porque caímos rotos en la cama, pero abundantemente contentos por habernos cuidado tan bien.

Y estoy deseando revivir lo abundante de hoy. Te lo cuento mañana.

Un abrazo

Alicia

PD: Que se me olvidaba compartir la entrevista que publicaron ayer en el Diario Dicen

PD2: Me encanta cómo ha quedado! Aquí la puedes leer