Ayer fue un día bastante abundante.

Nos levantamos prontísimo para irnos a la playa. Así que fue un día abundante, no de tiempo, sino de experiencias.

Pasamos por el pueblo de mis padres y había abundancia por todos lados: de campos verdes, de espacio, de trigo, de olivos…

Pasamos a visitar a varios familiares, y también todo era abundancia: de saludos, de besos, de alegría, y de comida yendo y viniendo.

Me sentí abundante cuando hice la reunión diaria con Majo desde el coche, y me di cuenta, una vez más de la abundancia de libertad que he creado en mi vida.

Me sentí abundante cuando llegamos a casa y mis sobrinos me recibieron con una cara de inmensa sorpresa cuando me vieron llegar con una televisión enorme (mi protagonismo como titi pasó un poco a segundo plano, pero mereció la pena)

Fue un día abundante porque vi a mis amigos de la playa, y nos fuimos a comer los mejores boquerones que he probado en mi vida, y chopitos, y caldero. Todo ello en una terraza al sol mirando al mar. Abundante.

Fue un día abundante porque nos dieron varios ataques de risa y nos lo pasamos genial

Fue un día abundante porque nos tumbamos en una roca en la orilla y estuvimos disfrutando del abundante sol.

Disfruté la abundancia de trabajar por la tarde con mis sobrinos entreteniéndome. No fui muy productiva, pero fue muy divertido. En un momento me apeteció que me peinaran y me quedé sintiendo ese deseo sin intentar hacerlo suceder. Y mi cuñada y mi sobrino empezaron a hacerme trencitas. Eso fue abundante!

Disfruté la abundancia de una cena con mi familia, con abundantes risas y diversión.

Y disfruté de mi serie documental, a la que estoy súper enganchada ahora. No pude parar de verla hasta la 1:30h!

¡Abundante!

¿Y el tuyo?

¿Cómo fue?

Un abrazote

Alicia

PD: Ah, tenía pendiente un tema contigo…

PD2: La solución que encontré al miedo a perder lo que deseo fue darme cuenta de que lo que realmente deseo no es «no perder lo que tengo», sino disfrutarlo. Misterio solucionado!