Ayer fue un día abundante, porque fue un lunes maravilloso en el que pude compartir de diversas formas lo efectivo que es ser feliz.

Porque el dinero sigue creciendo en mi banco poco a poco!

Fue un día abundante porque hice muchas cosas divertidas en el trabajo, porque tuve mi reunión diaria productiva y divertida con Majo. Porque vi la presentación de un evento que vamos a hacer y me quedé alucinada con la cantidad de recursos, conocimiento y cariño que la agencia de comunicación ha puesto a disposición del cliente.

Porque me di una ducha deliciosa (esta te la he copiado, Ana) con agua caliente y mi champú favorito. Una ducha es un verdadero lujo del que no siempre somos conscientes. Y si le pones la consciencia necesaria se puede convertir en un momento enormemente placentero.

Porque nos comimos una chuleta de Ávila gigante entre Patrick y yo, con una ensalada, y me supo a casa. Qué bien que puedo tener lo mejor de los dos países 😉

Porque nos fuimos de paseo por el centro de Den Bosch, y estaba súper calmado. Nos sentamos en mi terraza favorita, en una mesa que tiene un fuego y disfruté de la abundancia de gezellig (un concepto holandés que no tiene traducción exacta en otros idiomas, es como acogedor, íntimo y agradable todo junto). Me tomé un chocolate delicioso con nata y con una especie de croquetas (una mezcla extraña, pero sucedió así)

Den Bosch es una ciudad preciosa y acogedora.

Porque fuimos a casa a cenar un poco más (espero que esto no se traduzca en abundancia de kilos) y terminamos de ver el documental del que os hablé ayer. Innsaei, totalmente recomendable!

Porque he dormido abundante y plácidamente en mi gigante cama de 2×2.

¡Que tengáis un gezellig y abundante día!

¡Y compartid vuestros momentos abundantes!

Un abrazo

Alicia

PD: Es como si, al tener menos actividad, percibiera más la abundancia, le seguiré dando vueltas…

PD2: Y si queréis abundancia, os recomiendo que veáis la entrevista que le haré hoy a las 19h Vanessa Rivas en Facebook, ¡estate conectado!