Ayer fue un día absolutamente abundante…

Me desperté con calma y disfruté de mis procesos matinales. Fue fácil porque había decidido cogerme el día libre.

Hacía un sol espléndido, me encanta que en mi nuevo hogar el baño tiene ventana, y disfruto de una luz magnífica. Disfruté de la abundancia de agua caliente en la ducha y de un desayuno delicioso con mi tomate español.

Me fui en coche hasta Leiden, donde había quedado con unas amigas para comer, y disfruté del paisaje soleado del camino y de la libertad de moverme en coche.

Disfrutamos de una abundante comida, hamburguesa de setas con batatas fritas… delicioso! Y una abundante conversación. Las tres nos hemos visto en tanto lugares del mundo, que es demasiada casualidad que hayamos acabado viviendo en el mismo país.

Fuimos de paseo al mercado de Leiden sin una dirección fija, sólo dejándonos fluir por lo que nos apeteciera, y tuvimos varias cocreaciones maravillosas. Estábamos hablando de un tipo de manoplas muy específicas con los dedos al aire y una parte de tela que lo cubriera todo y, en ese mismo instante aparecieron delante nuestro, ¡a 5 €! Y logré encontrar unas judías frescas de soja que había estado buscando desde hacía meses, pero que no sabía cómo se llamaban. Encontré una libreta sin rayas y sin espiral, exactamente como la estaba buscando, un neceser en mi color favorito (llevo años usando un pequeño bolso porque no encontraba el neceser perfecto). Y todo por menos de 15€. Lo que extraje de esa experiencia es que abundancia no es tenerlo todo, sino tener lo que deseo en el momento en el que lo deseo y disfrutar del proceso de conseguirlo. La foto es sólo una muestra de las risas y diversión que compartimos.

Y en Leiden me encontré con una antigua alumna de Vidaes que vive allí, fue un encuentro precioso. El universo sabe lo que se hace 😉

Fue un día precioso y abundante.

Así que, al llegar a casa, le di a mis gatitos su regalo, un muñeco relleno de hierba que se llama catnip (no sé el nombre en español) que le vuelve locos al principio y les deja muy relajados después.

Así que me reitero, ¡fue un día precioso y abundante!

¿Y el tuyo?

¡Cuéntanos!