Un día en el Caribe y al día siguiente en cuarentena en una ciudad en pánico por el coronavirus, ¡menudo contraste!

Qué sensación tan curiosa estar inmensamente feliz en un lugar tan precioso, lleno de abundancia y libertad, sabiendo lo que estaba pasando en Madrid, y lo que iba a vivir al día siguiente. Lo bueno para mi es que me pude preparar para lo que me esperaba y conectarme tan profundamente con mi felicidad que me demostré una vez más que no depende de las circunstancias externas, sino de una decisión interna. Así que ahora estoy felizmente recluida en la casa de mi hermano, y quiero compartir contigo una perspectiva que pueda ayudarte a pasar este momento.

Ante la situación actual con el coronavirus existe una reacción generalizada de miedo por la incertidumbre en las consecuencias en la salud y en la economía global que esta pandemia pueda tener. Sin embargo, este es el mejor momento para mantener la calma y elegir enfocarnos en los deseos que este contraste nos ha inspirado y en aquello que nos hace felices. Y hoy te voy a dar una muy buena razón.

Las personas más felices tienen un mejor sistema inmunológico que les defiende de infecciones. Y para demostrártelo, te voy a nombrar algunos estudios clínicos:

Por ejemplo, en un estudio con universitarios expuestos al rinovirus (resfriado común), aquellos que habían visto vídeos humorísticos previamente, tenían menos probabilidades de contraer el resfriado, y aquellos que se resfriaron, tuvieron síntomas menos severos. Este estudio se repitió con el virus e la gripe y tuvo los mismos resultados.

Los estados mentales negativos, como el estrés y la soledad, guían las respuestas inmunitarias, configurando nuestra capacidad para combatir enfermedades. La forma en que las personas ven el mundo podría afectar todo, desde el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes y enfermedades cardíacas hasta la progresión de afecciones como el VIH y el cáncer. El aislamiento social es uno de los factores de riesgo psicológicos conocidos más poderosos para la mala salud. En estos momentos, utiliza todos los medios que tengas disponibles para sentir la compañía de tus seres queridos ¡Bendito internet!

En otro estudio, más de 300 adultos se expusieron al virus del resfriado habiendo medido su estado emocional previamente. Aquellos que se habían sentido más felices tenían menos probabilidades de desarrollar el resfriado.

Un estudio de estudiantes de odontología realizado durante dos meses contó una historia similar. Cuando el sistema inmunitario de los estudiantes fue desafiado, la respuesta del sistema inmune fue más débil en los días marcados por estados de ánimo negativos y mayor en los días marcados por estados de ánimo positivos.

Entonces, ¿te atreves a entrenar tu felicidad? ¿cómo puedes conseguirlo?

Pregúntate cuál es tu perspectiva y cómo te sientes en esta situación actual.

Cambia tu enfoque a la verdad de tu ser y pregúntate:

¿Creo en el bienestar del planeta o en el malestar?

¿Confío en las posibilidades o los problemas?

¿Tengo capacidad de adaptarme y desarrollar mi máximo potencial o soy un ser estático y carente de potencial?

Estas preguntas serán un pequeño primer paso hacia la verdad de tu ser.

Aquí te dejo algunas ideas más:

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