No quieres recibir algo para lo que todavía no estás listo, te lo aseguro. Porque si no estás preparado para recibirlo, lo vas a rechazar y va a desaparecer ante tus ojos. Te comparto un poco de coaching personal a través de mi experiencia…

Esto me sucedió en cierta manera a principios del año pasado, cuando muchísimos de mis sueños se hicieron realidad y yo no estaba preparada para recibirlos. Así que algo que debería ser una bendición se convirtió en una fuente de sufrimiento que generó más contraste todavía. ¿Debería haberme castigado por ello? ¡Por supuesto que no! Lo que decidí hacer es verme con amor y compasión y seguir en la única dirección posible: ¡hacia delante!

Entonces… ¿Cómo supe cómo hacerlo? En palabras de Abraham “preparándome para estar lista” (ready to be ready). En primer lugar, empecé queriéndome cada día un poco más a pesar de las circunstancias, sintiéndome un poco mejor cada vez y convirtiéndome en la versión más alineada de mi misma, acercando mi identidad hacia aquella que merece todos sus sueños y muchos más.

Así que te propongo:

  1. Acepta que todavía no has logrado ese sueño por muy buenas razones y eso está bien.
  2. Enfócate en prepararte para estar listo: sintiéndote un poquito mejor cada día.
  3. Mira la magia que sucede cuando te pones como prioridad.

Cuéntame, ¿te ha pasado algo parecido alguna vez? ¿Cómo lo gestionaste? ¿Te servirá esta perspectiva que te acabo de compartir? ¡Estoy deseando leerte!

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