Ayer fue un día abundante porque me levanté a las 7 de la mañana para llevar a Patrick al tren, ¡y conduje su coche!,porque empecé pronto a trabajar y me cundió mucho.

Porque hizo un sol maravilloso y salí al jardín a disfrutar de él.

Porque mi gato saltó por primera vez a la casa del vecino y estuvo viendo a su gato que estaba dentro de casa. Así que se echó su primer amigo holandés 😉

Fue un día abundante porque hice abundantes patatas guisadas, calentitas, que me supieron divinas! Envasé al vacío las que me sobraron, así que ya tengo comida para tres días.

Fue un día abundante porque el dinero sigue creciendo en mi cuenta corriente.

Fue un día abundante porque fui a buscar a Patrick al tren y nos dimos una vuelta deliciosa por la ciudad.

Porque nos tomamos un vino en una terraza con fuego.

Porque fuimos a cenar a un restaurante afgano, y tomamos un menú degustación deliciosísimo con abundantísima comida.

Porque me pasó algo súper divertido con la camarera y me reí muchísimo. Al traer los platos ella explicaba en holandés lo que era cada uno. Tenía una energía preciosa, así que, mientras hablaba yo la miraba embobada como si la entendiera. Luego Patrick fue al baño y vino la camarera y me dijo algo, y yo (no sé bien por qué) fingí entenderla diciendo OK. Y me volvió a preguntar, y volví a decir OK. A la tercera vez que me preguntó, entendí que OK no era una respuesta válida para su pregunta, así que tuve que decirle que no hablaba holandes, pero me entró un ataque de risa y no podía parar. Entre las risas, y la comida afgana, nos fuimos más que contentos a casa.

Así que fue un día abundantísimo: ¡en comida, en risas y en sol!

¿Y el tuyo?

¡Cuéntanos!

Un abrazo

PD: Tengo que aprender holandés

PD2: Me pasó otra cosa graciosa, al pedir el vino, la camarera holandesa dijo que si quería un vino “tempranilo español” queriendo decir Tempranillo. Y yo, le contesté también en su idioma, diciendo “tempranilo, tempranilo”