Ayer fue un día abundante… ¡sí!

Porque comencé el día con un desayuno delicioso de tomates españoles (nunca me hubiera imaginado que cabían en el equipaje de mano los tomates necesarios para cubrir mi adicción tomatil)

Porque fue un día muy productivo en el trabajo, hice muchas cosas que tenía pendientes y eso me hizo abundantemente feliz.

Porque llovió y salió el arcoiris en frente de mi casa. La naturaleza es tan abundante que tiene estos regalos inesperados.

Porque mis gatitos salen a la calle, exploran un poco y luego vuelven a estar con nosotros. Me encanta que sean abundantemente libres!

Porque no tuve que cocinar, tenía comida envasada en frascos de los días anteriores. Eso es abundancia de alimento!

Porque por la tarde fue la presentación del libro de un amigo, Al principio de la Oscuridad, en el que cuenta sus experiencias con el mundo de lo paranormal en su experiencia en el programa Cuarto Milenio. Estoy deseando tenerlo, en cuanto vaya a Madrid, me lo compro (y te recomiendo que hagas lo mismo). La presentación estuvo abundante en gente, cariño y experiencias, y la pude ver en directo por Facebook!

En parte, porque estuve jugando a los informáticos con la web de Vidaes, ¡y me la cargué! Abundante miedo, rabia y todas las emociones posibles cuando me di cuenta de que la copia de seguridad no se había hecho correctamente, y que, en lugar de ver mi preciosa web, se veían un montón de letras y números que no entendía.

En ese momento, que estaba sola, porque Patrick había salido, sentí una especie de confianza en que, al final, las cosas siempre me salen bien. Que yo conozco cómo funciona esto, y no hay problema lo suficientemente complicado que no se solucione con calma y alineamiento. También me di cuenta de la pedazo de web que he sido capaz de crear sin tener ni idea de informática. Por un momento fui consciente de los abundantes recursos que tenemos y que ni siquiera sabemos que tenemos.

Y llegó Patrick,  y me vio la cara de medio pánico y medio confianza y me ayudó a solucionarlo, con su paciencia infinita, sus abundantes recursos e inteligencia. La verdad es que me siento la persona más afortunada del mundo a su lado. ¡Y lo logramos! (bueno, sobre todo él, pero yo también!). La web volvió a funcionar sin los errores que estaba dando últimamente.

Y yo, lección aprendida, voy a aprovechar la abundancia de conocimientos que tengo a mi lado, y pediré ayuda, en vez de jugar a los informáticos yo sola.

Así que… sí, ¡fue un día abundante!

¿Y el tuyo?

Cuéntanos

Un abrazote

Alicia

PD: ¿Te ha pasado algo parecido alguna vez?

PD2: Cuéntamelo, por favor 😉