Ayer fue un día abundante ¡Porque era fiesta!

Y por ser fiesta, me permití el lujo de seguir trabajando sobre mi libro, mientras toda la familia estaba en la calle.

Comimos abundantemente unos deliciosos platos (creo que voy a volver a Holanda con abundancia de kilos…)

Nos fuimos por la tarde a caminar a un monte con una batería militar, y disfrutamos de vistas increíbles, y los niños disfrutaron de los túneles, casas abandonadas y dos cañones enormes.

Me hizo mucha ilusión que una parte del camino que estaba dañada por un desastre natural que sucedió en los 80, ¡estaba siendo rehabilitada! Y estaban quitando los depósitos de una antigua mina que taparon el agua de la bahía de Portman. Así que ya tiene una media luna de agua (se ve en la foto). Me hizo muchísima ilusión que en tan poco tiempo se vea un avance tan grande.

Al final los niños estaban tan cansados que el pequeño hizo el camino de vuelta dormido en mis hombros, y agradecí infinitamente la fuerza física y salud de mi espalda. Al igual que mi fuerza interna y la capacidad de enfoque que tengo en lo que hay que hacer. Llegamos sanos y salvos al coche, y el peque fue durmiendo todo el camino.

Y me permití otro lujazo, una sesión especial de estiramientos que me sentaron de maravilla. Y el ejercicio físico me hizo sentir muy bien también.

Cenamos una abundante y deliciosa tortilla de patata.

Y a dormir!

¿Y tú?

Cuéntanos

Un abrazo

Alicia

PD: Ya es mi último día en la playa

PD2: Próxima parada… Madrid!