Dos días abundantes

Uno de bricolaje y dos de visitas

El primero fue un día abundante porque hicimos muchas cosas: mi primera ensaladilla rusa y pimientos caramelizados, ah! y hummus; colocamos una puerta nueva en el baño que deja pasar la luz y da mucha luz a la entrada; colocamos un soporte de toallas… ¡muchas cosas!

Abundantemente contentos con el resultado 🙂

También tuve una sesión maravillosa de coaching por Skype con alguien a quien admiro muchísimo. Me encantó ver su potencial, su belleza y la fuerza de su propósito. Tuve uno de esos momentos en que me sorprendo de que mi trabajo me inspire y me haga disfrutar tanto…

El día de visitas fue muy divertido: una amiga de la playa vino con su pareja a mi casa y les deleitamos con todo lo que habíamos cocinado el día anterior. Luego fuimos al centro, y había un festival de Jazz maravilloso con decenas de conciertos en todas las plazas de la ciudad, hacía un tiempo espléndido. La gente estaba feliz, y la música era maravillosa.

Tocó un grupo holandés llamado Love the system, a quien no entendía nada, pero que me dieron muy buen rollo. Después, Patrick me contó que su filosofía estaba enfocada en el disfrute como camino al éxito. Y así entendí por qué me gustaron tanto. Estuvimos bailando con ellos y llenándonos de su genialidad.

Nos fuimos a cenar los mejores nachos del planeta y seguimos la fiesta. Nos encontramos una estructura con un agujero a la altura de la cabeza. Así que ahí fui yo a mirar y vi mi cara proyectada en gigante en un árbol. Así que estuvimos jugando ahí, haciendo todos los gestos que nos sabíamos, alucinados por la cantidad de regalos que la ciudad tenía para nosotros.

Al día siguiente, nos tomamos el mejor desayuno del mundo en el jardín. Disfruté la abundancia de mi sesión de coaching con mi clientamiga preferida. Y nos fuimos otra vez al centro a disfrutar de los regalos de la ciudad.

Comida abundante y deliciosa, gente por todos lados pasándoselo bien, bailes, sol, y disfrutamos con otra amiga que vive en Den Bosch.

En definitiva: abundancia de experiencias divertidas, risas, conversaciones interesantes, comida deliciosa (lo que me gusta comer, oiga) y diversión. Cosas sencillas que hacen mi vida muy abundante.

¿Y tu día?

Cuéntanos!

Un abrazote

Alicia